8 dic 2010

Una locura en la ciudad.

Fue divertido, las luces de la ciudad, los tragos, bailes, risas. Todo desapareció en diciembre, no se puede contener, lo necesitamos. El sábado en la noche, cinco pantalones rotos y cuatro camisas a cuadro, por fin nos divertimos, música y mas. Una gran fiesta en la ciudad. Pero cuando nos apartamos del grupo, tomamos el autobús y nos fuimos muy lejos y rápidamente.
A la orilla del mar encontramos el piano que imaginabamos hace mucho. Vimos el gran amanecer, y como el sol trataba de salir, era gracioso porque esas nubes grises se interponían. Y me gusto la idea de salir de una locura a algo tan relajante como este lugar.

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