Apoyando el cabello en el pasto mojado por el rosio, me alejo del ruidoso mundo. Algo de paz de vez en cuando no viene mal. El pecado queda en espera con mi conciencia.
Sin escusas no hay importancia que te haga pensar en algo.
Recostarse y poder reflexionar el odio, prolongado por amor. La formula de la felicidad es un misterio sin resolver. Pero se que antes de irme quisiera probar algo de ello.
Los relámpagos y rayos del mundo atormentan mi cabeza. Moviendose, fuimos saltando de planeta en planeta, hasta llegar al ultimo.
Piso fuera del lugar, levanto lo quieto y vuelvo a caer. Mis pensamientos derrumban el silencio. El problema es la gente. Ya esto es otro mundo. Un lugar frió, donde nada importa, ni siquiera la infidelidad. Por eso cada vez el llanto es mayor.
Me gusta alejarme, quiero volver a lo antiguo. No quiero volver a ver a esas personas que solo buscan que ponerse. Estar a la moda. Pretenden algo bueno, y no lo logran. Solo queda una oportunidad para ello.
Por eso amo cruzar al otro lado de la ciudad, recostarme en el pasto y poder soñar, levantarme de ello y ver como todo lo "indestructible" se destruye.
Se van, se van todas las personas que mas amo en el mundo. Todo hoy, es tan injusto. Vivimos en un mundo injusto, ya nos empezaron a odiar, no se quienes, pero nos odian, lo se, lo presiento. Ya somos el peor pecado del mundo, por eso hoy amar es la mejor libertad. El mejor escape.
Pueden pensar que soy egoísta, pero quiero estar sola, simplemente sola, correr y correr poder sentir la satisfacción de no ver gente. Solo personas que amo, porque se que son ellas con las únicas en las que puedo confiar. Y aunque ame a una persona que apenas conozco, la amo, es simple.
Porque en el amor no hay explicasiones, sino amor.
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